Dr. James Mamary

¿Qué fue lo que solucionó los síntomas de problemas de la articulación sacroilíaca de este médico causados por la sacroileítis degenerativa?

El dolor articular sacroilíaco limitó las actividades físicas que solía disfrutar.

Después de 10 años de sufrimiento de síntomas de lumbalgia, al Dr. James Mamary se le diagnosticó sacroileítis degenerativa.  El Dr. Mamary, al ser neumológico, suele pasar de 8 a 10 horas de pie en la sala de broncoscopía vestido con un delantal de plomo.  “Todo esto empeoraba mi estado”, afirma el Dr. Mamary.

“Las actividades normales se convirtieron en un problema”.

También se vio afectado en su vida personal porque tuvo que disminuir las actividades con su familia y amigos.  Cada actividad implicaba un cálculo de lo que le iba a costar después.

Después de intentar varias terapias para aliviar sus síntomas, el cirujano del Dr. Mamary le recomendó el iFuse Implant System®. Este procedimiento mínimamente invasivo está diseñado para proporcionar estabilización y fusión de la articulación sacroilíaca.

El iFuse Implant System está previsto para la fusión sacroilíaca en afecciones como la disfunción de la articulación sacroilíaca, que es resultado directo de la desalineación de la articulación sacroilíaca y de la sacroileítis degenerativa. Se incluyen afecciones cuyos síntomas comenzaron durante el embarazo o en el periodo periparto y han persistido después del parto durante más de 6 meses. Existen riesgos potenciales asociados con el iFuse Implant System. Es posible que no sea adecuado para todos los pacientes y es posible que no todos los pacientes se beneficien. Para obtener información sobre los riesgos, visite: www.si-bone.com/es/riesgos

“Creo que mi familia nota que sonrío más y que no pienso dos veces antes de hacer aquellas actividades que rechazaba hacer porque decía que no podía.  

He tenido lumbalgia durante al menos 17 años.

Después de 10 años de visitar médicos y realizarme pruebas de diagnóstico, me diagnosticaron disfunción de la articulación sacroilíaca.

Esta lumbalgia realmente perturbó mi vida. 
En cierto modo, perdí el interés en las actividades sociales normales y realmente quedé limitado en las actividades físicas habituales que disfrutaba cuando era chico: hacer excursionismo, andar en bicicleta, correr, jugar al tenis.  Había dejado de hacer todas esas cosas.

Así que dejé de hacer cualquier cosa para la cual fuera necesario correr o incluso manipular una pelota de fútbol pesada.  Tenía que tener cuidado al bajar las escaleras.  Porque si mi pie izquierdo golpeaba el suelo con fuerza tendría el dolor y duraría días.  

Flexionar la cintura era un problema.  Dejé de sacar cosas de los estantes bajos o del fondo de los cajones de la cocina; les pedía a mis hijos y a mi esposa que me ayudaran con ese tipo de cosas.  

Tenía problemas para jugar con los niños.  Esa fue probablemente lo más perjudicial en la vida familiar.  Las actividades normales se convirtieron en un problema y hacía cosas con la idea de cuánto me iba a costar eso más tarde.  

Él siempre tenía que pensar antes de hacer algo, cuáles podrían ser las consecuencias, cuánto iba a sufrir más adelante si se torcía de cierta manera o si se estiraba de una determinada manera y tenía que pensar en ello antes de hacer cualquier cosa.  Siempre estaba en su mente que esa acción podía generarle dolor.

Soy médico.  Algunos de los trabajos que hago son físicos. Hago procedimientos. Soy neumólogo. A veces pasamos 8 o 10 horas al día en una sala de broncoscopía (con equipo) parados, a veces usamos delantales de plomo, todas cosas que, sin duda, hicieron que este problema empeorara.

El procedimiento iFuse me parecía intuitivo y es algo en lo que había pensado con la esperanza de que hubiera un ingeniero o un ortopedista inteligente que podía diseñar algo como esto.

El procedimiento iFuse es realmente una alternativa mínimamente invasiva a una fusión abierta de la articulación sacroilíaca.  Es un procedimiento que mi cirujano me dijo que duraría alrededor de una hora y, de hecho, duró una hora y cinco minutos desde el momento en que me prepararon para el quirófano hasta el momento en que estuve despierto de nuevo en la sala de recuperación.  Es un procedimiento mínimamente invasivo que requiere una pequeña incisión en la piel, tal vez de tres o cuatro centímetros, que equivale a entre una pulgada y media y dos pulgadas, seguida de la inserción de instrumentos de guía pequeños para colocar insertos o implantes metálicos rígidos en la articulación para que estabilicen la articulación con la idea de estimular el crecimiento óseo en esa articulación en las semanas o meses siguientes.  

Puedo hacer casi todo lo que quiero desde la cirugía.

Participé en un extenso viaje de excursionismo este verano con una mochila de 20 libras durante 11 días…

Juego al baloncesto en la calzada con mis hijas…

Me inclino para sacar cosas de los armarios bajos. Ya no pienso en la articulación.
Los niños están contentos de que he vuelto a llevarlos de caminata por el bosque.

De seguro, ha marcado una diferencia en la forma en que puede jugar con los niños.  
Ahora tiene mucha más libertad para simplemente reaccionar y mover su cuerpo e incluso hacer tonterías.

En el trabajo, tengo una copia de la radiografía de mi pelvis con esos tres implantes que están ubicados tan perfectamente en su lugar y bien alineados.  Me maravillo de la habilidad del cirujano en la colocación de los implantes y realmente lo que han hecho, ha puesto de nuevo mi vida en orden. 

Creo que la ventaja que no esperaba es la eliminación de la ansiedad y la energía mental que invertía en tratar de descubrir cuál era el problema, tratar de mantener mi entereza cuando en realidad me sentía tan incómodo.  Ahora estoy poniendo esa energía en otras cosas.  Es como si una nube se hubiera levantado y la niebla se hubiera despejado, tuve un problema, lo resolví, y ??ahora puedo seguir adelante y, esto es de un valor incalculable.  

Realmente, de todo corazón, no puedo expresar con palabras lo bueno que ha sido este procedimiento para mí.  Pienso que todo el mundo tiene que tener buenos médicos y obtener un diagnóstico cuidadoso, y si el diagnóstico es un problema de la articulación sacroilíaca creo que esta cirugía es la solución perfecta”.