Deborah

¿Qué fue lo que solucionó los síntomas de problemas de la articulación sacroilíaca de esta abuela causados por la sacroileítis degenerativa?

He padecido lumbalgia durante años.

“Era realmente deprimente ya que si padeces dolor todo el tiempo, es un círculo. Te duele, te sientas, no haces cosas, no sales. Estaba limitada en mi capacidad de permanecer de pie durante períodos de tiempo. Estaba limitada en mi capacidad de caminar. Estaba limitada en mi capacidad de levantar peso. Me resultaba difícil hacer mi trabajo. Me resultaba difícil jugar con mis nietos. Subir escaleras me era prácticamente imposible”.

“Visité a mi médico después de la aplicación de la inyección que mostró que la fuente de mi dolor era la articulación sacroilíaca. Él me explicó el procedimiento, que sería colocar unos implantes en mi articulación sacroilíaca. El procedimiento fue muy satisfactorio. Me levanté de la cama ese mismo día y tuve fisioterapia. No siento la presencia de los implantes en mi espalda en lo absoluto. Pude cuidar de mi jardín todo el verano sin ningún problema”.

“Todo un mundo nuevo se abrió para mí”.

El iFuse Implant System está previsto para la fusión sacroilíaca en afecciones como la disfunción de la articulación sacroilíaca, que es resultado directo de la desalineación de la articulación sacroilíaca y de la sacroileítis degenerativa. Se incluyen afecciones cuyos síntomas comenzaron durante el embarazo o en el periodo periparto y han persistido después del parto durante más de 6 meses. Existen riesgos potenciales asociados con el iFuse Implant System. Es posible que no sea adecuado para todos los pacientes y es posible que no todos los pacientes se beneficien. Para obtener información sobre los riesgos, visite: www.si-bone.com/risks

“Todo un mundo nuevo se abrió para mí.

Había pasado tantos años sufriendo de lumbalgia.

Era realmente deprimente ya que si padeces dolor todo el tiempo, es un círculo.  Te duele, te sientas, no haces cosas, no sales.  

Estaba limitada en mi capacidad de permanecer de pie durante períodos de tiempo. Estaba limitada en mi capacidad de caminar.  Estaba limitada en mi capacidad de levantar peso.  Me resultaba difícil hacer mi trabajo. Me resultaba difícil jugar con mis nietos.  

Subir escaleras me era prácticamente imposible”.

“Visité a mi médico después de la aplicación de la inyección que mostró que la fuente de mi dolor era la articulación sacroilíaca. Él me explicó el procedimiento, que sería colocar unos implantes en mi articulación sacroilíaca. Mi médico creía que iba a ser un gran paso para ayudarme con los problemas que había tenido para caminar, estar parada y levantar peso, y estabilizarían la articulación.

El procedimiento fue muy satisfactorio. Me levanté de la cama ese mismo día y tuve fisioterapia para aprender a utilizar un andador y las muletas, luego fui a csa y todo fue fácil.

No siento la presencia de los implantes en mi espalda en lo absoluto.  No me doy cuenta de que los tengo.

Pude empezar a caminar de nuevo.

Poder caminar un par de millas al día ha sido maravilloso.  Me ha devuelto la libertad de poder hacer ejercicios y salir a la calle nuevamente. 

Poder subir y bajar escaleras ha sido maravilloso.  Poder alzar a mis nietos ha sido maravilloso, sobre todo cuando salen corriendo del coche a verme y realmente puedo alzarlos sin dolor.  

Me operaron en octubre.  En marzo fui a Washington, DC con un grupo y tan pronto como llegamos allí decidimos que iríamos a pie desde nuestro hotel al Pentágono, que era una buena distancia y caminé sin molestia alguna y pensé, ¡qué bueno es esto!  No podría haber hecho esto antes.  

En esta época del año traemos una carretilla llena de madera para colocar los troncos en la caja de leña todos los días y ahora soy yo quien se encarga de llenarla, levantarla y traer la leña, y me siento feliz de hacerlo. 

Tenemos un gran escalón afuera, en las escaleras de la parte posterior de la casa, y aunque mis piernas son cortas y es difícil subir ese escalón, puedo hacerlo. 

He hecho tareas de jardinería todo el verano.  Tenemos un jardín enorme y no fue un problema para mí hacerlo. 

Mi médico me ha dado el alta definitiva tras un año.  Acudí a consultas cada tres meses en las cuales me hicieron tomografías y radiografías para determinar si los implantes estaban en el lugar adecuado y que el hueso estaba en el lugar exacto donde se estaba formando sobre los implantes, y obtuve mi permiso para caminar, por así decirlo, y me han dado la luz verde.

Ha mejorado mi vida por completo”.